El realizador es tendencia tras el estreno de No miren arriba, cinta que a partir de la comedia negra apocalíptica evidencia la apatía de los gobiernos y la sociedad ante problemáticas

Fuente: Lucero Calderón

Sólo unas horas bastaron esta Navidad para que en las redes sociales Twitter y Facebook se hicieran tendencia dos cosas: el nombre del director estadunidense Adam McKay y el nombre de su más reciente filme No miren arriba (Don’t Look Up).

¿El motivo? Cientos de usuarios conectan con esta comedia negra que evidencia a políticos cegados por el poder que desdeñan la ciencia y por ende a los científicos, que muestra la superficialidad de las redes sociales en donde la gente se interesa más en la vida de los famosos que en una catástrofe que podría aniquilar al planeta entero
—como es hoy en día el cambio climático— y que evidencia el poder de los medios de comunicación, así como la influencia que tienen ciertos empresarios relacionados con la tecnología que espían a los usuarios, anteponen sus intereses y condicionan a las esferas políticas con tal de saciar su ambición.

“Definitivamente la película es una comedia, pero es una comedia oscura y con una tragedia seria. Es el reflejo de una realidad que cada vez más mezcla lo absurdo, lo ridículo, lo aterrador y lo triste que vemos todos los días”, contó McKay durante la promoción del filme que ocupa el número 1 en los 10 filmes más vistos en la plataforma Netflix.”

McKay, realizador de 53 años, poseedor de un Oscar en 2016 a Mejor Guión Adaptado por La gran apuesta, escribió el guión de No miren arriba poco después de iniciada la pandemia del coronavirus, sin embargo, la idea de hablar de un meteorito que está a punto de estrellar contra el planeta Tierra, nació a raíz de la preocupación que sintió  ante los estragos del cambio climático. De tal suerte, el meteorito para McKay es una metáfora del cambio climático.

El cambio climático es la historia más grande en 66 millones de años. Es la historia más importante en la historia de los monos erguidos. Después de leer un informe de Naciones Unidas de 2018, en el que hubo un consenso científico que avala el cambio climático, no pude dormir durante dos noches. Tuve uno de esos momentos en los que dije: ‘oye, tenemos que encargarnos de esto, esto es una locura. Esto está sucediendo ahora, no dentro de 80 años, es ahora”, contó McKay a finales de noviembre a Vanity Fair.

Varios estudios se interesaron en rodar la cinta protagonizada por Meryl Streep, Leonardo DiCaprio (quien es una de las voces más activas de Hollywood ante el cambio climático), Jennifer Lawrence, Cate Blanchett, Mark Rylance y Jonah Hill, sin embargo, McKay le dio el sí a Netflix, ya que iba a tener toda la libertad creativa, el presupuesto y la certeza de que su filme llegaría a más de 190 países.

McKay no se equivocó al seguir su instinto, ya que la cinta se convirtió en uno de los filmes que más debate ha generado en las redes, que ha llegado a un vasto público y que se perfila como una de las cintas que podrían ser parte de la próxima carrera de premios cinematográficos (fue nominada a cuatro Globos de Oro) que concluirán con el Oscar.

Luego de que su nombre se hiciera viral, muchos usuarios se preguntaron ¿quién es ese director que puso a las tres veces ganadora de un Oscar, Meryl Streep, como una mandataria egocéntrica que recuerda a Donald Trump, quién es el hombre que transformó con prótesis faciales a la ganadora de dos Oscar Cate Blanchett para que representara la superficialidad de algunos medios de comunicación, que condensó en el papel que interpreta Mark Rylance a empresarios como Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, así como Steve Jobs o que puso a los también poseedores de un Oscar Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence como los científicos incomprendidos que tratan de alertar sobre un meteorito que amenaza a todas la especies?

Adam McKay, hijo de un músico y de una mesera, pasó los primeros años de su vida en Massachussetts y tras el divorcio de sus padres se mudó con su madre a Pensilvania. Desde muy pequeño se obsesionó con la comedia de Monty Python, el hip hop, así como el baloncesto y estudió literatura estadunidense en la Universidad de Temple, en Filadelfia.

Luego de que un amigo suyo le hablara de la escena del standup comedy de Chicago, McKay, quien padece de un desorden neurológico que le provoca temblores en cuello, cabeza y a veces la voz, abandonó su vida en Filadelfia y viajó a Chicago a bordo de un usado Chrysler New Yorker. El joven veinteañero se sumó a un grupo experimental de comedia y después cofundó el grupo de comedia Upright Citizens Brigade, en donde junto a sus colegas fumaba mariguana, veía teatro y escribía guiones de comedia.

Su humor y la irreverencia de sus guiones llamó la atención a mediados de los 90 de Lorne Michaels, fundador de Saturday Night Live, quien lo reclutó como guionista. Fue en ese mismo lugar en donde conoció a Will Ferrell, con quien hizo mancuerna, fue socio y trabajó durante 25 años, hasta que la relación terminó mal en 2019 debido a que cada uno quiso seguir caminos diferentes: Will continuar haciendo comedias palomeras, Adam, explorando otros tonos, géneros y terrenos que reflejaran las problemáticas actuales como lo hizo en La gran apuesta, en la que aborda la crisis financiera de 2007.

Junto a Will Ferrell hizo películas como El reportero: La leyenda de Ron Burgundy, que fue la ópera prima de McKay dirigida en 2004, Ricky Bobby. Loco por la velocidad en 2006, Hermanastros en 2008, The Other Guy en 2010 y El reportero: La leyenda continúa en 2013.

Tras casi una década de mancuerna con Ferrell, McKay cambió de giro al dirigir a Brad Pitt, Christian Bale, Ryan Gosling y Steve Carell en La gran apuesta, basada en el libro The Big Short, que mostraba los diversos factores que propiciaron la crisis financiera del 2007. La cinta obtuvo cinco nominaciones al Oscar y le otorgó una a McKay.

El prestigio que le dio a McKay hizo que HBO lo invitara a dirigir algunos capítulos de la serie Succession. En 2018 dirigió El vicepresidente: Más allá del poder, en donde aborda la historia del vicepresidente Dick Cheney, interpretado por Christian Bale.

Luego de este filme fue que trabajó en No miren arriba, que es el primer proyecto de su carrera en el que aborda el cambio climático,  y se sabe que en su siguiente filme, que lleva por nombre Bad Blood, trabajará de nuevo con Jennifer Lawrence.