Por Latinoamericanos Magazine / Angélica Reyes

La medicina estética suele relacionarse con cambios de imagen, nuevas tecnologías y procedimientos cada vez menos invasivos. Sin embargo, para la Dra. Brenda Gallardo, de Clínica de Medicina Estética SER, cualquier tratamiento debería comenzar mucho antes de entrar a un consultorio: con una valoración responsable del paciente.

Antecedentes médicos, medicamentos, alergias, procedimientos previos y expectativas pueden modificar por completo una decisión. Por eso, evaluar únicamente aquello que una persona desea cambiar no es suficiente.

Escuchar antes de recomendar

Una valoración estética no debería comenzar preguntando qué procedimiento quiere el paciente, sino conociendo a la persona.

Para Gallardo, observar solamente la zona que alguien desea modificar puede dejar fuera información fundamental. La valoración debe ser integral y acompañarse de una explicación clara sobre las alternativas disponibles, sus alcances y los resultados que realmente pueden esperarse.

“No todo lo que un paciente quiere necesariamente es lo que necesita o lo que más le conviene”, explica la especialista.

Esta forma de entender la medicina estética implica también algo que no siempre resulta sencillo: saber decir no.

Cuando la mejor decisión es no realizar un procedimiento

Existen ocasiones en las que una condición de salud, un tratamiento previo, expectativas poco realistas o simplemente la falta de necesidad hacen preferible no realizar determinado procedimiento.

Para la especialista, negarse a efectuar un tratamiento cuando existen razones médicas o profesionales para hacerlo también forma parte de ejercer responsablemente la medicina estética.

La decisión, por lo tanto, no debería depender únicamente de una promoción, una tendencia o del deseo de obtener determinado resultado.

No todo lo que está de moda es para todos

Las redes sociales han acercado nuevos tratamientos y procedimientos a millones de personas. Al mismo tiempo, pueden generar la impresión de que aquello que funcionó para alguien más necesariamente tendrá el mismo resultado en nosotros.

Innovar responsablemente, explica Gallardo, significa conocer las nuevas alternativas, prepararse y determinar para qué pacientes están realmente indicadas.

También advierte sobre una percepción frecuente alrededor de los procedimientos menos invasivos.

“Que algo no requiera cirugía o pueda realizarse en poco tiempo no significa que esté libre de riesgos.”

La seguridad no depende solamente de la complejidad aparente del tratamiento. La preparación de quien lo realiza, las condiciones de las instalaciones, la higiene, los productos utilizados y los protocolos de seguimiento forman parte del proceso.

Un paciente informado decide mejor

Antes de aceptar cualquier procedimiento estético, Gallardo recomienda preguntar qué se realizará, qué producto o tecnología se utilizará, cuáles son los resultados que pueden esperarse, qué riesgos existen, quién realizará el tratamiento y qué seguimiento habrá posteriormente.

Investigar al profesional y hablar con honestidad sobre la propia salud también puede marcar una diferencia. Un medicamento, una alergia o un antecedente médico aparentemente poco relacionado puede modificar la recomendación.

De la misma manera, tener expectativas realistas permite tomar decisiones con mayor claridad y evitar que la búsqueda de un cambio estético se convierta en una experiencia distinta a la esperada.

17 años construyendo confianza

Clínica de Medicina Estética SER cumple 17 años atendiendo pacientes de Mexicali, su Valle, Valle Imperial y otras ciudades de California.

A lo largo de ese tiempo han cambiado los tratamientos, las tecnologías y las tendencias. Para Brenda Gallardo, sin embargo, existe un principio que permanece: un buen resultado no consiste solamente en que una persona se vea bien, sino en que haya vivido todo el proceso sintiéndose segura, escuchada y bien atendida.

La medicina estética puede transformar una imagen, pero la responsabilidad comienza mucho antes del procedimiento.

Investigar, preguntar y tomarse el tiempo necesario para decidir también forman parte del cuidado personal.